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Baudelaire,
El Poeta de la Modernidad
De Estructura
de la Lírica Moderna
Por Hugo Friedrich
Traducción de Juan Petit, 2º edición, 1958.
Con Baudelaire,
la lírica francesa pasa a interesar a toda Europa. Así lo demuestran los influjos
que ejerció a partir de entonces en Alemania, Inglaterra, Italia y España. En
la propia Francia se vio muy pronto que de Baudelaire partían unas corrientes
de índole distinta de las derivadas de los románticos. Estas corrientes alcanzaron
a Rimbaud, a Verlaine y a Mallarmé. Este último reconoció que había empezado
allí donde Baudelaire tuvo que detenerse. Valéry, ya en los últimos años de
su vida, establecía una línea de conexión directa desde Baudelaire hasta él;
y el inglés T. S. Eliot dice de Baudelaire que es "el mejor ejemplo de
poesía moderna en cualquier idioma".
Varias son las manifestaciones análogas en que se le califica
como "poeta de la modernidad". Y ello está perfectamente justificado,
porque Baudelaire es el inventor de esta palabra. La usa en 1859, excusándose
de su novedad, pero la necesita para expresar lo que caracteriza al artista
moderno, es decir, la facultad de ver en el desierto de la gran ciudad no sólo
la decadencia del hombre, sino también una belleza misteriosa y hasta entonces
no descubierta. Éste es el problema del propio Baudelaire: ¿cómo es posible
la poesía en una civilización comercializada y dominada por la técnica? Sus
poemas nos indican el camino; su prosa nos orienta teóricamente. Este camino
conduce lo más lejos posible de la trivialidad de lo real, o sea, a una zona
de lo misterioso en la que, sin embargo, puedan convertir en alados y poéticos
los estímulos civilizados de la realidad comprendidos en ella. He aquí el punto
de arranque de la lírica moderna y de su substancia corrosiva y mágica a la
vez.
Un rasgo esencial de Baudelaire es su disciplina espiritual
y la transparencia de su conciencia crítica. En él se une el genio poético con
la inteligencia crítica. Sus puntos de vista acerca del arte poético están al
mismo nivel que su poesía misma y aun algunas veces, como ocurre también con
Novalis, son todavía más avanzados. Y desde luego, aquellas ideas han tenido
mayor resonancia para el futuro que su lírica. Se encuentran expuestas en Curiosités
esthétiques y en l'Art romantique (ambas obras aparecidas póstumamente en 1868).
En una y otra se hallan definiciones y programas, desarrollados a base del estudio
de obras contemporáneas, no sólo literarias, sino también pictóricas y musicales.
A una mayor altura, vuelve a repetirse el fenómeno que anteriormente hemos estudiado
en Diderot, es decir, que, al iniciarse un modo de pensar sobre poesía en vista
a nuevos objetivos, se recurre a las demás artes. Pero estos estudios se van
ampliando hasta, analizar la conciencia del tiempo, es decir, la modernidad
en sí, porque Baudelaire entiende la poesía y el arte como plasmación del destino
temporal. Empieza a dibujarse el paso que habrá de dar Mallarmé, el paso hacia
una poesía ontológica y hacia una teoría poética basada en la ontología.
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