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Editorial
Por Hernán Isnardi
Con
este número de la Máquina del Tiempo se inaugura una etapa diferente. Con Baudelaire
hemos realizado la primera edición íntegra para internet. Es el primer
número que no se hace en función de las 32 páginas con las que contaba la edición
de papel. Esa fue una ventaja y verán que la aprovechamos.
Y no es especial sólo por eso. Con Tomás Barna efectuamos una apasionada
relectura de los textos completos de Charles (de nuestro amigo Charles), para tratar
de cubrir la extraordinaria obra de uno de nuestros poetas capitales. Eso la
hizo diferente. De esa relectura surgió esta selección (deberíamos haber publicado
las obras completas para hacer justicia) que abarca la obra poética, la obra
en prosa, cartas, una novela y la crítica de arte. Luego revisamos la obra plástica
de Baudelaire que es extraordinaria también. La culminación del trabajo va en
forma de álbum de fotos famosas (NADAR, CARJAT) y otras no tanto.
Verano del año 2000 en Buenos Aires. Trabajamos muchas horas
durante muchos días y decidí de la más arbitraria manera que Charles jamás se
había ido... y no hablo de reflejos. Porque cuando una luz va cediendo a nada,
es la sombra quien se propone poderosa. Eso sentí durante tantas noches que
era Baudelaire: una firme sombra; casi como una proyección absoluta. Y al pensar
en la sombra, no lo estoy disminuyendo, al contrario... se me ocurre alguien
solitario y nocturno; alguien que sólo cede ante una melodía de colores y perfumes
al influjo mágico y colorido de algún Wagner, porque ninguno lo supera en la
pintura del espacio... se me ocurre alguien que está a la altura de sus intenciones...
la armonía en el arte; el irreemplazable.
El espíritu de los que hacemos esta Máquina es Baudelaireano
y poético; porque sólo aceptamos lo bello por lo profundo y vamos en busca de
lo mejor; tratando de nivelar hacia arriba, siempre.
Sea de inmediato puesta en marcha esta gran máquina hacia
París, 1821.
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