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De
cómo la brujita Adelaida conquistó
el reino de las palabras
Historias
del Bosque Musical
Por Adriana
Agrelo
En el bosque
musical donde vivía la Brujita Adelaida, las palabras cansadas de hacer
silencio se fueron poco a poco a otro lugar. Al principio nadie se dio cuenta,
tan ocupado estaba el bosque y sus habitantes inventando sonidos, construyendo
instrumentos de viento, de lluvia, de truenos y relámpagos, que las palabras
se fueron sin despedirse.
Una mañana la brujita se levantó y quiso llamar a su gato pero
se había olvidado su nombre porque no le salió ni una palabra
de la boca, tuvo que silbar para encontrarlo, luego se fue a su taller a trabajar
en unas nuevas fórmulas mágicas que llenarían de distintos
sonidos a las hojas de los árboles. Era una buena idea y ella estaba
orgullosa con su invento. Cada hoja tendría su sonido y al caer en otoño
los árboles entregarían al bosque una hermosa canción,
también tenía una fórmula musical para la primavera cuando
las hojitas comenzaran a crecer y estaba trabajando una complicadísima
magia para el invierno.
Adelaida había escrito sus conjuros en un cuaderno y cuando se disponía
a leerlas abre la tapa y ¡Oh, gran sorpresa!!, el cuaderno está
vacío, las hojas en blanco, sin ninguna letra escrita. Quiso pedir auxilio
a la Bruja Madre que se llamaba Esmeralda, pero nada, había perdido las
palabras, seguramente se habían fugado una tras otra, de letra en letra
haciendo fila india como las hormigas y traviesas se habían escondido
en algún hoyo.
Ese día todos los habitantes del bosque se dieron cuenta, a medida que
despertaban y daban sus tres bostezos, como era su costumbre, que no podían
comunicarse porque las palabras se habían ido para siempre de sus bocas.
Sorprendidos y asustados se encontraron todos en la plaza del pueblo que era
el lugar donde siempre se reunían para resolver los grandes problemas.
El intendente con un gesto hizo tocar la trompeta a la banda municipal para
anunciar que iba a iniciar un discurso. El intendente era muy distraído
y no recordaba que el motivo de la reunión era solucionar el problema
de las letras que se habían escapado no sólo de sus bocas, sino
de todos los libros, cuadernos y cuanta cosa escrita hubiera en el bosque musical.
Entonces señaló a todos los presentes con el dedo, se tocó
la boca, negó tres veces con la cabeza, como diciendo no tengo palabras,
no tengo palabras, no tengo palabras y a continuación se encongió
de hombros. Todos se enojaron, si bien era cierto que el intendente era un plomo
que siempre daba laaaaaaargooooos discursos, no era justo que él también
se quedara sin palabras en este momento, entonces cada uno de los habitantes
del bosque comenzó a tocar un instrumento, cacerolas, tachos, violines,
guitarras, tambores, cornetas, flautas y cualquier objeto que sonara y se armó
un batifondo bárbaro. Tanto ruido hicieron que las letras, que siempre
habían sido muy curiosas salieron una a una de su escondite y se asomaron
por los huequitos de los árboles, primero tímidamente y después
de cuerpo entero, se posaron en cada rama como si fueran pajaritos.
La brujita
Adelaida que era muy inteligente las vio y en puntillas de pie recogió
dos redecillas de cazar mariposas y las fue atrapando, las letras no tuvieron
tiempo de nada, porque todos los niños, los papás, las mamás
y hasta los abuelos más viejitos se dedicaron a atrapar letras en sus
redes de mariposas.
Una vez que las atraparon a todas, la brujita se señaló el pecho
como diciendo yo, hizo un gesto con la mano como si sostuviera un lápiz
sobre una hoja invisible, como diciendo escribiré, giró la mano
dos veces esto quería decir de vuelta y luego abrió los brazos
como abarcando al mundo entero afirmando Todo.
¿Ella iba a realizar la difícil tarea de escribir de vuelta toooodo
lo que estaba escrito? Formaría nuevamente cada palabra, sacando las
letras rebeldes de cada red y juntándolas como corresponde y ¿quién
la ayudaría ?: la brujita señaló a dos nenas muy inteligentes
y trabajadoras que se llamaban Erika e Ivana, y todo el pueblo las aplaudió
y les deseó buenas suerte haciendo gestos con las manos: unos levantaban
el pulgar, otros hacían la V de la victoria y así terminó
ese día , pero todavía la brujita Adelaida y sus ayudantes no
habían conquistado el reino de las palabras.
Adelaida entró a la casa con Erika e Ivana, silbó para llamar
a su gato Bola Blanca que era redondito y blanco como un copo de algodón
o como un helado de crema americana. Golpeó las manos para indicarles
a las nenas que fueran a dormir que mañana sería otro día
sin palabras y que había que trabajar mucho para volverlas a armar. Escondió
las bolsas de letras en un gran baúl y luego las encerró con un
candado.
A la mañana siguiente Erika e Ivana tomaron su desayuno con Adelaida
y Bola Blanca que tenía su platito con leche tibia y comenzaron a trabajar.
Adelaida dibujando una letra en el aire le indicó a Erika que buscara
todas las palabras que empezaran con E y a Ivana todas las que empezaran con
O , ella buscaría las áes y las íes y solo quedaban para
el final las úes que en realidad eran muy poquitas, pensaba la brujita.
Erika había logrado formar una hilera enorme de palabras con E, empecemos
por la más grande:
ELE- ANTE
ELEGANTE
ENTERO
ESPATULA
ESTUPIDO
ESPARRAGO
ENCONTRAR
ELEGIR
ENSAYAR
EMILIA
ESTEBAN
ELENA
Ivana también
formó muchas palabras con O:
OSO
ORUGA
OLA
O -USCADO
O-ERTA
OCRE
ORRIPILANTE
OSCURO
OSCAR
O-ELIA
OSAMENTA
ORO
OMAR
y Adelaida
con í
IDIOTA
IN-ELIZ
INGRATA
IRMA
IRENE
IVANA
y con a
AMIGA
AL-AL-A
ALELÍ
AMARILLO
AZUL
ALEGRIA
ARMADURA
ANTIGUO
ALMIDÓN
ANANÁ
ALELÍ
AMOR
Y así sucesivamente..... pero...¿ no notan algo raro chicas ?
Adelaida, que para darse cuenta de las cosas era una bruja verdadera, sí
lo notó y les señaló la primera palabra. Entonces Erika
se dio cuenta que le faltaba una letra la F de Elefante y ¿a qué
otras palabras le falta la F?
Las tres la empezaron a buscar por toda la casa pero no la encontraron y ahora
¿qué iban a hacer? a Erica y a Ivana se les ocurrió una
idea brillante agarraron una E y le quitaron el tercer palito y entonces quedó
una F y se la pusieron primero al Elefante y luego a todas las otras palabras.
Total, aunque quedaran menos E, de ahora en más todo el pueblo ahorraría
la E, por ejemplo si se quieren reír nada de JEJEJE, nos reiremos JAJAJAJA
o JIJIJIJI hasta podemos reír JOJOJO como Papá Noel y en lugar
de Epa!!! diremos Upa! o Ajá! y no diremos nene sino chico o niño
y nada de bebé que lleva dos e, diremos ......niño diminuto o
algo por el estilo, nada de sos mi bebé, sino sos mi amorcito, cariñito
o alguna otra palabra mimosa. Y bueno pensaron cosas por el estilo para usar
pocas E en todas las palabras, pero Erika protestó un poquito porque
no quería llamarse Rika, ella no ahorraría la E de su nombre,
entonces Adelaida le dijo que los nombres no se cambiarían porque sería
un lío que la gente se llamara de otra manera y que ella también
tenía una E y ni loca pensaba sacársela para llamarse ADLAIDA
se le trabaría la lengua cada vez que pronunciara su nombre. ¿no?
De todas maneras, la F es una letra muuuuuuy importante y vale la pena perder
algunas E. Si a Erika y a Ivana no se les hubiera ocurrido eso, los chicos no
podrían cantar más el Feliz cumpleaños, ni decir Feliz
Navidad ni la maestra les escribiría a los chicos en el cuaderno Felicitado,
piensen chicos qué lío se armaría sin la F. se perdería
para siempre en el bosque la Felicidad.
Bueno, después de este contratiempo siguieron trabajando todo el día,
hasta escribir todas las palabras que recordaban, las palabras que servían
para contar cuentos, para escribir recetas de cocina, para poner letreros en
los negocios, para que la brujita Adelaida pudiera escribir sus fórmulas
mágicas.
Y muy cansadas las tres, cuando la luna finita dibujaba una sonrisa en el cielo,
se durmieron en silencio.
Mientras dormían las letras traviesas, orgullosas de ser tan necesarias
para la gente que sin ellas no podían hablar, decirse cosas lindas, pelearse,
llamar a las cosas por su nombre, etc. etc., decidieron suspender su enojo y
volvieron a juntarse. En un santiamén se metieron en los libros, se encendieron
en los letreros de los negocios, en la guía telefónica, en los
diccionarios, en fín, volvieron a todos los lugares donde antes estaban
y le dejaron un mensaje a la brujita Adelaida que decía así:
Nosotras las letras que formamos todas las palabras hemos decidido perdonar
a los habitantes del bosque musical y volver a ser una familia, nos encontrarás
en tus libros y en todos los lugares que antes frecuentábamos y como
fuiste tan astuta que nos atrapaste y les dimos tanto trabajo a vos y a tus
asistentes Erika e Ivana te dejamos esta fórmula mágica para que
la gente pueda volver a nombrarnos:
Abra la
palabra
con pata de cabra,
todos en la plaza
verán lo que pasa,
la gente contenta
reirá a pierna suelta
por que volverán
a hablar sin parar.
Bueno estás
son las palabras mágicas pero una vez que las digas en la plaza se borrarán
para siempre de tu mente y de la de tu pueblo. Porque la próxima vez
que se olviden de nosotras no volveremos más. Por ahora Adelaida nos
has conquistado.
Al día siguiente cuando Adelaida tocó la corneta en la plaza,
todo el pueblo se reunió y ella tomando su varita golpeó tres
veces el aire y dijo las palabras:
Abra la
palabra
con pata de cabra
todos en la plaza
verán lo que pasa
la gente contenta
reirá a pierna suelta
porque volverán
a hablar sin parar .
y ni bien
terminó todos hablaron, entonces vino el intendente y quiso dar un laaaaaaargo
discurso pero la gente le tiró tomates, huevos y pepinos por la cabeza
y eligieron como nuevo intendente a la brujita Adelaida y dos ayudantes Erika
e Ivana y las tres gobernaron desde ese día el bosque musical.
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