Kafka visto por...

  "Como el Greco, Kafka abre con cada gesto el cielo, pero también como en el Greco —que era el santo patrono de los expresionistas—, el elemento decisivo, el centro de la cuestión sigue siendo en él el gesto... Kafka quería contarse entre los hombres comunes. El límite de la comprensión se le planteaba a cada paso que intentaba dar. Y ama presentárselo también a otros. A menudo, parece no lejos de decir, con el Gran Inquisidor de Dostoievski: «Pero si es así, hay aquí un misterio y nosotros no podemos comprenderlo. Y si hay un misterio, nosotros tenemos el derecho de predicar el misterio y de enseñar a los hombres que lo que importa no es la libre decisión de sus corazones, no es el amor sino el misterio, al que están obligados a someterse ciegamente y por lo tanto independientemente de su conciencia»".

Walter Benjamin

"La actitud de Kafka ante la autoridad del padre no tiene más sentido que el de la autoridad general que se desprende de la actividad eficaz. Aparentemente, la actividad eficaz elevada al rigor de un sistema fundado en la razón, como en el comunismo, es la solución a todos los problemas, pero no puede ni condenar absolutamente, ni tolerar en la práctica la actitud propiamente soberana... Esta dificultad es grande para un partido que sólo respeta la razón, que no advierte nada en los valores irracionales, en donde la vida lujosa, inútil, y el infantilismo se iluminan... La única actitud soberana admitida en el cuadro del comunismo es la del niño, pero en cuanto es una forma menor. Es concedida a los niños que no pueden elevarse a la seriedad de los adultos. El adulto, si da un sentido mayor al infantilismo, si ejerce la literatura con el sentimiento de alcanzar el valor soberano, no tiene sitio en la sociedad comunista. En un mundo del que está expulsada la individualidad burguesa, y el humor inexplicable y pueril del adulto, Kafka no puede ser defendido. El comunismo es en principio, la negación plena, lo contrario de la significación de Kafka".

Georges Bataille

"Klaus Mann ha llamado la atención sobre las analogías existentes entre el mundo de Kafka y el Tercer Reich. La alusión política es, en verdad, totalmente ajena a su obra... pero, en todo caso, el contenido de esa obra apunta más al nacionalsocialismo que al oculto dominio de Dios... Igual que su compatriota Gustav Mahler, Kafka se pasa a los desertores. En lugar de la dignidad del hombre, supremo concepto burgués, aparece en él la salvadora meditación y recuerdo de la semejanza con el animal, semejanza de la que se nutre todo un estrato de su narrativa... Kafka no glorifica el mundo sometiéndose a él, sino que resiste a él mediante la no-violencia. Ante ésta, el poder debe confesar ser lo que es; en esto se basa Kafka".

T. W. Adorno

"La alegoría, el símbolo, la ficción mítica, que tienen un extraordinario desarrollo en su obra, resultan indispensables para Kafka debido a la índole de su meditación. Esta oscila entre los dos polos de la soledad y la ley, del silencio y la palabra común. No puede alcanzar a ninguno de los dos polos y es también una tentativa por salir de la oscilación. Su pensamiento no puede encontrar reposo en lo general, pero en la medida en que se lamenta a menudo de su locura y de su aislamiento, ya no es la soledad absoluta, puesto que habla de esta soledad; ya no es el sinsentido, puesto que su sentido está en ese sinsentido; ya no está fuera de la ley, puesto que su ley es ese extrañamiento que lo reconcilia... Sus textos reflejan el malestar de una lectura que quiere conservar a la vez el enigma y la solución, el equívoco y la expresión de ese equívoco, la posibilidad de leer en la imposibilidad de interpretar esta lectura".

Maurice Blanchot

"El sistema alusivo de Kafka funciona como un signo inmenso que se pusiera a interrogar a otros signos. Ahora bien, el ejercicio de un sistema significante... conoce una única exigencia, es decir, la propia exigencia estética: el rigor. ... He ahí una respuesta de Kafka a todo lo que se investiga actualmente en torno a la novela: que finalmente es la precisión de una escritura (precisión estructura), desde luego, y no retórica; no se trata de «escribir bien») la que compromete al escritor en el mundo... La literatura es posible, porque el mundo no está hecho".

Roland Barthes

"KAFKA no es uno de esos poetas antiguos cuyo canto respondía la las necesidades y a las aspiraciones de todo un pueblo: es un escritor de hoy día, aislado, en medio de un mundo en el cual hace mucho que la literatura no tiene una función definida, y por consiguiente sin responsabilidad ni misión, libre por su misma inutilidad".

Marthe Robert

 

 

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