Sobre
"Instrucciones para John Howell"
Por
Julio Cortázar
El
sentimiento de lo Fantástico
(Conferencia de Julio Cortázar en la U.C.A.B)
...Escribí
un cuento fantástico que se llama "Instrucciones para John Howell",
no les voy a contar el cuento; la situación central es la de un hombre
que va al teatro y asiste al primer acto de una comedia, más o menos
banal, que no le interesa demasiado; en el intervalo entre el primero y el segundo
acto dos personas lo invitan a seguirlos y lo llevan a los camerinos, y antes
de que él pueda darse cuenta de lo que está sucediendo, le ponen
una peluca, le ponen unos anteojos y le dicen que en el segundo acto él
va a representar el papel del actor que había visto antes y que se llama
John Howell en la pieza. "Usted será John Howell". Él
quiere protestar y preguntar qué clase de broma estúpida es esa,
pero se da cuenta en el momento de que hay una amenaza latente, de que si él
se resiste puede pasarle algo muy grave, pueden matarlo. Antes de darse cuenta
de nada escucha que le dicen "salga a escena, improvise, haga lo que quiera,
el juego es así", y lo empujan y él se encuentra ante el
público... No les voy a contar el final del cuento, que es fantástico,
pero sí lo que sucedió después. El año pasado recibí
desde Nueva York una carta firmada por una persona que se llama John Howell.
Esa persona me decía lo siguiente: " Yo me llamo John Howell, soy
un estudiante de la universidad de Columbia, y me ha sucedido esto; yo había
leído varios libros suyos, que me habían gustado, que me habían
interesado, a tal punto que estuve en París hace dos años y por
timidez no me animé a buscarlo y hablar con usted. En el hotel escribí
un cuento en el cual usted es el protagonista, es decir que, como París
me ha gustado mucho, y usted vive en París, me pareció un homenaje,
una prueba de amistad, aunque no nos conociéramos, hacerlo intervenir
a usted como personaje. Luego, volví a N.Y, me encontré con un
amigo que tiene un conjunto de teatro de aficionados y me invitó a participar
en una representación; yo no soy actor, decía John, y no tenía
muchas ganas de hacer eso, pero mi amigo insistió porque había
otro actor enfermo. Insistió y entonces yo me aprendí el papel
en dos o tres días y me divertí bastante. En ese momento entré
en una librería y encontré un libro de cuentos suyos donde había
un cuento que se llamaba "Instrucciones para John Howell" . ¿Cómo
puede usted explicarme esto, agregaba, cómo es posible que usted haya
escrito un cuento sobre alguien que se llama John Howell, que también
entra de alguna manera un poco forzado en el teatro, y yo, John Howell, he escrito
en París un cuento sobre alguien que se llama Julio Cortázar.
Yo los dejo a ustedes con esta pequeña apertura, sobre el misterio y
lo fantástico, para que cada uno apele a su propia imaginación
y a su propia reflexión...
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