Ladrones

Por Primo Levi

Llegan de noche como hilos de niebla,
con frecuencia incluso en pleno día.
Inadvertidos, se introducen a través
de las hendiduras, de los huecos de las cerraduras,
sin ruidos. No dejan huellas
ni quebrados cerrojos, ni desórdenes.
Son los ladrones del tiempo,
líquidos y viscosos como sanguijuelas:
se beben tu tiempo y lo escupen
como si botaran inmundicia.
Nunca les has visto el rostro. ¿Tienen rostro?
Labios y lengua sí,
y dientes muy pequeños y afilados.
Chupan sin causar dolor dejando sólo una lívida cicatriz.

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